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Decidir bajo presión: ética profesional en entornos virtuales

Decidir bajo presión: ética profesional en entornos virtuales

Introducción:

La formación ética en carreras técnicas y médicas ha estado tradicionalmente vinculada al estudio de normas, códigos deontológicos y análisis de casos hipotéticos. Sin embargo, esta aproximación presenta una limitación estructural: la toma de decisiones en contextos reales no ocurre en condiciones ideales ni bajo marcos exclusivamente racionales. Por el contrario, se ve influida por variables como la presión del tiempo, la ambigüedad de la información, las jerarquías laborales y las consecuencias inmediatas de las decisiones. En este sentido, existe una brecha significativa entre el conocimiento teórico de la ética profesional y su aplicación efectiva en escenarios reales de práctica.

En México, Centroamérica y América Latina, esta brecha se vuelve aún más relevante debido a la diversidad de contextos laborales, donde los profesionales técnicos y de salud enfrentan situaciones complejas con recursos limitados. La necesidad de formar profesionales capaces de tomar decisiones éticas fundamentadas, incluso en condiciones adversas, exige enfoques pedagógicos que vayan más allá de la instrucción tradicional. Es en este punto donde las tecnologías de Realidad Virtual y Realidad Aumentada adquieren relevancia, al permitir la creación de entornos simulados donde el estudiante no solo analiza un dilema, sino que actúa dentro de él.

A diferencia de los métodos convencionales, las experiencias inmersivas permiten situar al aprendiz en contextos que replican dinámicas reales de trabajo, donde las decisiones tienen consecuencias simuladas pero significativas desde el punto de vista cognitivo y emocional. Esto posibilita un tipo de aprendizaje situado que articula conocimiento, acción y reflexión, elementos clave en la formación ética profesional.

  1. Simulación de dilemas éticos en contextos profesionales

Uno de los principales aportes de las tecnologías inmersivas en la enseñanza de la ética profesional radica en su capacidad para recrear escenarios donde las decisiones deben tomarse en condiciones similares a las del mundo laboral. En estos entornos, el estudiante no se limita a identificar la opción correcta desde un punto de vista teórico, sino que debe actuar considerando múltiples variables simultáneamente.

Investigaciones en el campo de la psicología y la interacción social han demostrado que la Realidad Virtual puede generar respuestas conductuales comparables a las que se producen en situaciones reales. En este sentido, Pan y Hamilton (2018) sostienen que los entornos virtuales permiten estudiar y entrenar la toma de decisiones en contextos sociales complejos, ya que los usuarios tienden a comportarse de manera coherente con sus creencias y valores dentro de estos escenarios. Esta característica es particularmente relevante para la formación ética, ya que permite observar no solo lo que el estudiante dice que haría, sino lo que efectivamente hace cuando se enfrenta a una situación concreta.

En el ámbito de la formación médica, por ejemplo, es posible diseñar simulaciones donde el estudiante debe decidir entre priorizar a un paciente en estado crítico o seguir protocolos establecidos que podrían retrasar la atención. Este tipo de escenarios obliga a considerar variables éticas como la justicia, la responsabilidad profesional y el impacto de las decisiones en terceros. De manera similar, en carreras técnicas como electricidad, plomería o mantenimiento industrial, pueden plantearse situaciones donde el aprendiz debe decidir entre cumplir con normas de seguridad o acelerar un proceso bajo presión laboral.

La ventaja de estos entornos es que permiten repetir la experiencia, modificar variables y observar cómo cambian las decisiones del estudiante. Esta posibilidad de iteración es fundamental para el desarrollo de competencias éticas, ya que permite explorar diferentes cursos de acción y sus consecuencias sin riesgo real. Además, el carácter inmersivo de estas experiencias favorece un mayor nivel de implicación emocional, lo que contribuye a la internalización de los aprendizajes.

  1. Reflexión guiada y consolidación del juicio ético

Si bien la experiencia inmersiva constituye el núcleo de este enfoque, su efectividad depende en gran medida de los procesos de reflexión que la acompañan. La toma de decisiones éticas no se desarrolla únicamente a partir de la acción, sino también a través del análisis crítico de dicha acción. En este sentido, la reflexión posterior permite al estudiante comprender las implicaciones de sus decisiones, identificar posibles errores de juicio y contrastar su actuación con principios éticos establecidos.

El concepto de “reflection-in-action” y “reflection-on-action”, propuesto por Schön (1983), resulta particularmente útil para entender este proceso. Mientras que la primera se refiere a la capacidad de ajustar decisiones en tiempo real, la segunda implica un análisis retrospectivo que permite consolidar el aprendizaje. En entornos inmersivos, ambas formas de reflexión pueden ser integradas mediante el diseño de actividades que incluyan pausas estratégicas, retroalimentación inmediata y discusión guiada posterior a la experiencia.

Asimismo, estudios recientes han señalado que la inmersión en entornos virtuales puede intensificar la percepción de presencia y, con ello, el impacto de las experiencias vividas. Slater et al. (2020) destacan que la sensación de “estar allí” en un entorno virtual puede generar respuestas emocionales y cognitivas que facilitan la construcción de significado. En el contexto de la formación ética, esto implica que las decisiones tomadas en un entorno virtual pueden ser percibidas como relevantes y, por tanto, susceptibles de ser analizadas con mayor profundidad.

En términos pedagógicos, esto se traduce en la necesidad de diseñar secuencias didácticas que articulen la experiencia inmersiva con espacios de diálogo, análisis de casos y construcción colectiva de criterios éticos. El rol del docente en este proceso es fundamental, ya que actúa como mediador entre la experiencia y el conocimiento, orientando la reflexión y ayudando a los estudiantes a conectar sus decisiones con marcos conceptuales más amplios.

Conclusión:

Si bien la experiencia inmersiva constituye el núcleo de este enfoque, su efectividad depende en gran medida de los procesos de reflexión que la acompañan. La toma de decisiones éticas no se desarrolla únicamente a partir de la acción, sino también a través del análisis crítico de dicha acción. En este sentido, la reflexión posterior permite al estudiante comprender las implicaciones de sus decisiones, identificar posibles errores de juicio y contrastar su actuación con principios éticos establecidos.

El concepto de “reflection-in-action” y “reflection-on-action”, propuesto por Schön (1983), resulta particularmente útil para entender este proceso. Mientras que la primera se refiere a la capacidad de ajustar decisiones en tiempo real, la segunda implica un análisis retrospectivo que permite consolidar el aprendizaje. En entornos inmersivos, ambas formas de reflexión pueden ser integradas mediante el diseño de actividades que incluyan pausas estratégicas, retroalimentación inmediata y discusión guiada posterior a la experiencia.

Asimismo, estudios recientes han señalado que la inmersión en entornos virtuales puede intensificar la percepción de presencia y, con ello, el impacto de las experiencias vividas. Slater et al. (2020) destacan que la sensación de “estar allí” en un entorno virtual puede generar respuestas emocionales y cognitivas que facilitan la construcción de significado. En el contexto de la formación ética, esto implica que las decisiones tomadas en un entorno virtual pueden ser percibidas como relevantes y, por tanto, susceptibles de ser analizadas con mayor profundidad.

En términos pedagógicos, esto se traduce en la necesidad de diseñar secuencias didácticas que articulen la experiencia inmersiva con espacios de diálogo, análisis de casos y construcción colectiva de criterios éticos. El rol del docente en este proceso es fundamental, ya que actúa como mediador entre la experiencia y el conocimiento, orientando la reflexión y ayudando a los estudiantes a conectar sus decisiones con marcos conceptuales más amplios.

Referencias

Pan, X., & Hamilton, A. F. (2018). Why and how to use virtual reality to study human social interaction. British Journal of Psychology, 109(3), 395–417. https://doi.org/10.1111/bjop.12290 

Schön, D. A. (1983). The reflective practitioner: How professionals think in action. Basic Books.

Slater, M., Sanchez-Vives, M. V., & Blanke, O. (2020). First person experience of body transfer in virtual reality. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(7), 3253–3255. https://doi.org/10.1073/pnas.1917936117 

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