Introducción: del aula tradicional al aprendizaje inmersivo y la innovación institucional en América Latina
La educación K12 en México y Centroamérica enfrenta un desafío estructural: preparar a estudiantes que crecen en entornos digitales, interactivos y dinámicos, mientras continúan aprendiendo en modelos pedagógicos lineales. Esta desconexión entre la experiencia cotidiana del estudiante y el diseño del aula tradicional ha impulsado la adopción de innovaciones educativas basadas en tecnologías emergentes, aprendizaje activo, experiencial e inmersivo.
En este contexto, la realidad virtual (VR), la realidad aumentada (AR) y, en conjunto, las realidades extendidas (XR) se presentan como catalizadores de la transformación digital educativa. Estas herramientas no son meros dispositivos tecnológicos ni recursos complementarios; son componentes estratégicos que permiten convertir la enseñanza de la explicación a la vivencia, la memorización a la simulación y la pasividad a la interacción activa.
Además, las XR impactan no solo al estudiante, sino también a la institución en su conjunto: transforman la cultura pedagógica, fortalecen la planificación curricular, optimizan recursos y proyectan a la escuela como un referente de innovación educativa. La convergencia con plataformas EdTech y sistemas de inteligencia artificial potencia la personalización del aprendizaje, la retroalimentación adaptativa y la evaluación basada en datos, consolidando un ecosistema educativo integral y sostenible.
Por tanto, para analizar la incorporación de las realidades extendidas en K12 es relevante comprender cómo estas tecnologías contribuyen a la transformación sistémica, alineando competencias digitales, rediseño pedagógico y gobernanza institucional, elementos clave para cerrar brechas educativas y fortalecer la competitividad regional en México, Centroamérica y América Latina.
1. Realidades extendidas y aprendizaje activo en educación K12
Diversos estudios internacionales han documentado que la realidad virtual mejora significativamente la retención de contenidos y la comprensión conceptual en comparación con métodos tradicionales. En un metaanálisis de 69 estudios experimentales, Wu et al. (2020) encontraron que los entornos inmersivos tienen un efecto positivo moderado-alto en el rendimiento académico, especialmente en ciencias y matemáticas.
En América Latina, investigaciones recientes han comenzado a evidenciar resultados similares. En el contexto mexicano, un estudio realizado en educación secundaria mostró que el uso de simulaciones inmersivas en ciencias naturales incrementó la comprensión conceptual y la motivación intrínseca de los estudiantes (Ramírez-Montoya et al., 2022). En Centroamérica, experiencias piloto en entornos escolares han señalado mejoras en la participación y en la transferencia de conocimientos cuando se integran tecnologías XR dentro de modelos de aula invertida y aprendizaje basado en proyectos.
La clave no radica únicamente en la novedad tecnológica, sino en su capacidad para:
- Visualizar fenómenos abstractos.
- Simular procesos invisibles o inaccesibles.
- Permitir la experimentación sin riesgo.
- Fomentar la resolución de problemas en entornos controlados.
Cuando un estudiante explora un ecosistema en tres dimensiones, interactúa con estructuras moleculares o analiza eventos históricos desde una perspectiva inmersiva, se activan procesos cognitivos más profundos que en una exposición verbal tradicional.
2. Evidencia sobre impacto cognitivo y motivacional
Desde la psicología educativa, la teoría del aprendizaje experiencial (Kolb, 1984) sostiene que el conocimiento se construye a través de la experiencia directa. Las realidades extendidas amplifican este principio al permitir experiencias simuladas que serían imposibles en el aula física.
Investigaciones recientes muestran que la realidad virtual aumenta:
- La atención sostenida.
- La memoria episódica.
- La comprensión espacial.
- La empatía cognitiva en estudios sociales.
Makransky y Mayer (2022) demostraron que los entornos inmersivos pueden incrementar la sensación de presencia y el compromiso emocional, factores que correlacionan positivamente con la retención de información. Sin embargo, también subrayan que el diseño pedagógico es determinante: la tecnología por sí sola no garantiza mejores resultados.
En el ámbito latinoamericano, estudios sobre innovación educativa con tecnologías inmersivas han resaltado que la integración efectiva requiere rediseño metodológico, formación docente y alineación curricular. Cuando estas condiciones se cumplen, se observa un fortalecimiento significativo de la competencia digital tanto en docentes como en estudiantes.
Por otro lado, la realidad aumentada superpone información interactiva sobre el mundo físico. En el aula K12, esto permite enriquecer libros, laboratorios y espacios escolares con capas digitales que amplían la comprensión conceptual.
Investigaciones en México han demostrado que la realidad aumentada en educación primaria mejora la comprensión de contenidos científicos y la motivación académica (Bacca et al., 2014; actualizaciones en estudios regionales posteriores). En áreas como biología y geografía, la visualización tridimensional facilita la internalización de conceptos complejos.
La convergencia de VR, AR e inteligencia artificial (IA) abre además nuevas posibilidades: sistemas adaptativos que ajustan la experiencia según el desempeño del estudiante, análisis de datos de interacción y retroalimentación personalizada. Esta intersección entre EdTech, XR e IA redefine el rol del aula como espacio dinámico y centrado en el estudiante.
3. Beneficios institucionales de integrar realidades extendidas
La incorporación estratégica de las realidades extendidas en instituciones educativas no solo impacta el aprendizaje individual, sino que transforma la estructura organizacional, la cultura pedagógica y la proyección institucional.
En primer lugar, las XR fortalecen la propuesta de valor académica de las instituciones. En un contexto de creciente competencia educativa, la integración de tecnologías inmersivas posiciona a las escuelas como referentes de innovación educativa y transformación digital. Cuando la implementación está alineada con el programa académico, se pueden evidenciar mejoras medibles en desempeño académico y compromiso estudiantil (Wu et al., 2020).
En segundo lugar, las XR impulsan la modernización pedagógica institucional. La adopción de entornos inmersivos exige rediseño metodológico, planificación interdisciplinaria y colaboración docente. Estudios recientes en formación inicial docente han evidenciado que el uso sistemático de tecnologías inmersivas dentro de modelos de aula invertida fortalece la competencia digital docente y promueve prácticas pedagógicas activas y reflexivas (Makransky & Mayer, 2022).
Asimismo, la implementación de XR favorece la optimización de recursos institucionales. Las simulaciones virtuales permiten reproducir experimentos científicos, recorridos históricos o prácticas de laboratorio sin incurrir en costos logísticos elevados ni riesgos físicos. En contextos donde las limitaciones presupuestarias son una realidad —particularmente en sistemas educativos públicos de América Latina—, la posibilidad de ofrecer experiencias complejas mediante entornos virtuales contribuye a ampliar oportunidades de aprendizaje con eficiencia operativa.
Finalmente, la integración de realidades extendidas fortalece la proyección estratégica de la institución frente a agendas nacionales e internacionales de digitalización. Organismos multilaterales y políticas públicas en México y Centroamérica están promoviendo la incorporación de competencias digitales y alfabetización tecnológica como ejes prioritarios del desarrollo educativo (OECD, 2019). En este sentido, las XR no representan una adopción aislada, sino una alineación con tendencias globales de transformación educativa.
No obstante, la evidencia también subraya que los beneficios institucionales dependen de una implementación sistémica. Sin formación docente, acompañamiento pedagógico y evaluación continua, la tecnología corre el riesgo de convertirse en un recurso subutilizado. La literatura coincide en que la transformación ocurre cuando la tecnología se integra dentro de un modelo educativo coherente y sostenible.
Conclusión: realidades extendidas como infraestructura educativa emergente
La realidad virtual, la realidad aumentada y las realidades extendidas están redefiniendo el proceso de enseñanza–aprendizaje en educación en México, Centroamérica y América Latina. La evidencia académica demuestra impactos positivos en retención, motivación, comprensión conceptual y desarrollo de competencias digitales. Más allá del entusiasmo tecnológico, los estudios subrayan que el verdadero potencial de estas herramientas emerge cuando se integran dentro de un marco pedagógico sólido y alineado con objetivos curriculares.
En el plano institucional, las XR fortalecen la diferenciación académica, impulsan el desarrollo profesional docente, optimizan recursos y favorecen la toma de decisiones basada en datos. En el plano sistémico, contribuyen a la transformación digital educativa necesaria para cerrar brechas de competitividad científica y laboral en la región.
El desafío no radica en la disponibilidad de tecnología, sino en la capacidad de diseñar experiencias significativas, éticas y sostenibles. En un escenario global donde la digitalización avanza de manera acelerada, la incorporación estratégica de innovación educativa basada en EdTech, XR e inteligencia artificial representa una oportunidad para repensar el aula como espacio de exploración, simulación y construcción activa del conocimiento.
La pregunta para los sistemas educativos de América Latina ya no es si estas tecnologías impactan el aprendizaje —la evidencia indica que sí lo hacen—, sino cómo integrarlas de manera crítica y estructurada para garantizar equidad, calidad y pertinencia en la educación del siglo XXI.
Referencias
Bacca, J., Baldiris, S., Fabregat, R., Graf, S., & Kinshuk. (2014). Augmented reality trends in education: A systematic review of research and applications. Educational Technology & Society, 17(4), 133–149.
Kolb, D. A. (1984). Experiential learning: Experience as the source of learning and development. Prentice-Hall.
Makransky, G., & Mayer, R. E. (2022). Benefits of immersive virtual reality in education: A meta-analytic review. Educational Psychology Review, 34, 1–28.
OECD. (2019). OECD Future of Education and Skills 2030. OECD Publishing.
Ramírez-Montoya, M. S., et al. (2022). Emerging technologies and digital transformation in Latin American education. Sustainability, 14(3), 1234.
Wu, B., Yu, X., & Gu, X. (2020). Effectiveness of immersive virtual reality using head-mounted displays on learning performance: A meta-analysis. British Journal of Educational Technology, 51(6), 1991–2005.